jueves, 28 de febrero de 2008

A veces pasa que un objeto te hace daño. Pasa cuando deja de ser cuchara, mueble o boli y se transforma en algo que bien podría ser un puñal. Entonces, lo guardas en un cajón y esperas a que llegue el día en que no te recuerde nada.

Al final llega. Has vencido y, aunque te dé un poco de pena, sientes como si nunca más fueras a volver a guardar mierda dentro de ti.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

y luego transformar la mierda en nostalgia, y la nostalgia en más mierda

anana también es piña! dijo...

sería bonito eso de no guardar más mierda dentro de uno....querer es poder! .....también pasa que a veces, no es que quieras guardarla, sino que te la meten. Habrá que inventar un sistema de muelles para que la mierda rebote hacia fuera del jardín de uno automáticamente. Que en mi jardín sólo hace caca mi perrilla! u8n besote

Alex dijo...

Te pego un poema de Ted hughes (no lo encontré en castellano):

A Short Film

It was not meant to hurt.
It had been made for happy remembering
By people who were still too young
To have learned about memory.

Now it is a dangerous weapon, a time-bomb.
Which is a kind of body-bomb, long-term, too.
Only film, a few frames of you skipping, a few seconds.
You aged about ten there, skipping and still skipping.

Not very clear grey, made out of mist and smudge.
This thing has a fine fuse, less a fuse
Than a wavelength attuned, an electronic detonator
To what lies in your grave inside us.

And how that explosion would hurt
Is not just an idea of horror but a flash of fine sweat
Over the skin-surface, a bracing of nerves
For something that has already happened.

anana dijo...

gracias Alex