sábado, 15 de mayo de 2010

"Ya he mencionado a Halit Bey el Enfermo, el más famoso de los coleccionistas de postales de Estambul, a quien conocí en los días en que me poseyó la ambición de conseguir una postal de cada barrio y calle a los que fuimos Füsun y yo en el período 1995-1999. Un coleccionista que no quiso que su nombre se mencionara en nuestro libro, y cuya colección de picaportes y llaves de puertas expongo encantado, diciéndome que cada estambulí (se refería a los varones) a lo largo de su vida agarraba aproximadamente unos veinte mil picaportes distintos, me convenció de que era seguro que "la mano de la persona que amaba" había tocado la mayor parte de los suyos."

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extracto de Orhan Pamuk en El museo de la inocencia

1 comentario:

γγo=oγγo dijo...

La reacción más natural y humana es tocar, vemos y queremos tocar, y si se puede -probar- de aqui, el poder de lo intagible, la musica, el orden, la belleza... y quizá la más occidental, abrir, para lo que sea... volverse piedra!