sábado, 30 de agosto de 2008

Si las carreras funcionaran con una lógica invertida todo sería más coreográfico. Me refiero a que el objetivo fuese llegar lo más tarde posible. Esas carreras podrían durar años y el ganador sería alguien con un control sublime de su cuerpo. Los atletas serían igual de competitivos pero seguramente algo más pacientes. Estaría prohibido estar quieto y siempre tendría que haber al menos un músculo del cuerpo haciendo una fuerza hacia adelante. Los árbitros tendrían que usar las técnicas más avanzadas para asegurarse de que ningun corredor pasa ni un segundo inmóvil. Así que seguramente, estos corredores tendrían que estar conectados a un montón de tubos y sensores. Pero no sería un problema porque irían tan despacio que no habría peligro de que se desengancharan por la fricción del aire. Esos tubos también les darían de comer. Me pregunto si estaría permitido ir a hacer pis. Sería interesante ver todo el desplegamiento higiénico. Barberos afeitándolos, ayudantes duchándolos, cortándoles las uñas, lavándoles los dientes…. Y todo esto en medio de una carrera.

4 comentarios:

porlatan dijo...

VIVA!

Anónimo dijo...

!ja¡

luzia dijo...

acabarán grises?

condonumbilical dijo...

interesante blog